He aquí con mis pasos como el único sonido que corrompe la paz que me rodea, con la Luna como mi única acompañante y el viento que me abraza con sus intangibles brazos; dejando en mi cabello jirones de su gélido tacto mientras me acuna contra el regazo de la soledad. No me molesta pues esta ha sido mi única confidente y amiga, la única que me conoce como realmente soy, la única que me espera después de mi puesta en escena día a día, con esta mascara que cada día se hace más pesada y fría, por tantos años la he portado y no por mi propia voluntad, si no por el miedo que vive en mi; el miedo al ser oscuro que mora en mi alma, por el miedo que reluce en los ojos de mis conocidos cuando reconocen aquel monstruo fundido en la oscuridad de mis pupilas.El viento viene y va trayendo consigo el susurro de los recuerdos que me atormenta, como si fuera una espesa niebla de sombras de la cual no me puedo liberar, la tristeza es el sentimiento que me domina, pero en estos momentos me es tan conocida que tampoco me molesta su compañía. Todo me parece tan bizarro, gris.
Nuevos susurros llegan con ellos, llegan los susurros de mi única esperanza la única esperanza que me hace sonreír...

Sola como siempre me poso el aquel acantilado que en tantas ocasiones ha sido mi refugio, el viento trae aquel olor dulce que había estado esperando, busco en mi interior algo que mitigue aquel dolor que me consume, pero solo encuentro más heridas que no han logrado cicatrizar. La fría y húmeda hierba bajo mis manos me recuerda al tacto líquido de tantas lágrimas derramadas.
El viento me envuelve y me ínsita a pararme de mi lugar de descanso; yo no opongo resistencia ya que los perfumes que en tantas ocasiones me han confortado bailan a mi alrededor cuan suaves caricias, pero hay uno en especial que me empuja al borde prometiendo un abrazo de tan sutil amante.
No tengo nada que me ate a este mundo, incluso aquel ser oscuro que anhela mi ser, se ve tentado también por el llamado de aquel dulce canto.
El final del acantilado posee una oscuridad tan absoluta que me estremezco al verla, pero nuevamente aquel viento me susurra esperanza, luz y paz; sin embargo la oscuridad en mi tiembla y trae a mi mente cruel recuerdo la sombra de aquel que me invitaba a la vida, pero no dejándome engañar con aquel desesperado espejismo me doy cuenta de que esta sombra nunca estuvo a mi alcance y que jamás lo estará, dejándome atrás con la oscuridad egoísta.
Renunciando a todo aquel amor enfermizo que la soledad tiene por mí, doy el paso que me lleva a ser el amante del viento, el cual mientras me lanzo a sus brazos me abraza y me acaricia dándome la bienvenida a sus brazos...
Anhelo ser la amante del viento.
Soy la amante del viento.
Soy viento y nada más....
Por:Fallen Angel
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