martes, 24 de marzo de 2009
lunes, 23 de marzo de 2009
Querer, poder, querer

Quisiera poder escribir lo que pienso solo con desearlo, pues la fluidez de nuestro pensamiento siempre tropieza con la torpeza de esta jaula física llamada cuerpo. Mis dedos solo dibujan torpes garabatos sin sentido; palabras de poca confianza que no son suficientes para expresar este sentimiento. Quisiera poder mirarte y decirte sin hablar, sin proferir sonido alguno lo mucho que Te quiero. Querer, palabra insulsa, para la explicación a lo que siento, poco fiable, incomprensible. Quisiera poder tocarte y hacer que te recorriera un escalofrío de excitación por la espalda, un deseo de mi; como el que yo siento por tus labios. Tus labios, cruel flor de hermosos pétalos y despiadadas espinas que me llevan a mi eminente muerte. Querer, quererte, quisiera... pero la vida es más que querer....
miércoles, 11 de marzo de 2009
Minutos T.T

El aire corre suave y fragante, anunciando una nueva estación; el sol me envuelve con un cálido manto que no llega hasta mi corazón.
Tic tac
Suena el reloj anunciando el nacimiento y muerte de los minutos.
Tic tac
Como un horrible golpeteo en mi cabeza que cuenta mí tiempo.
Tic tac...
Muerte.
Renacimiento.
En cada exhalación que me quema por dentro.
En cada marea de aire nuevo que inunda mis pulmones.
El aire se vuelve denso y molesto, un extraño frio se aloja en la boca de mi estomago llegando lentamente hasta mi garganta, hiriéndome, ahogándome....
Tic tac
Recuerdos. Recuerdos que llegan a mí como una enorme tormenta, arremolinándose a mí al rededor, tomando la forma de tus labios, tus ojos...Tu rostro.
Otro minuto muere y otro nuevo nace.
Llega a mí una voz, una voz amiga que me aconsejo alguna vez:
"dile lo que sientes a quien quieres, porque si no, algún día será demasiado tarde"
Las palabras rebotan en mi mente volviéndose un lejano eco. Un simple susurro.
Sentada en la misma banca de siempre, con mi camisa favorita, unos pantalones gastados y unos converse que garabatean indescriptibles dibujos en el suelo. Tengo muchas cosas por hacer, no acabe la tarea y me esperan en la cafetería; sin embargo, sigo ahí en aquella banca atada a ella sin razón aparente, sola, siempre sola.
¿Qué es lo que estoy esperando?
Tic tac. Inicia otra vez
El frio en la boca del estomago se extiende, haciendo temblar mis labios y las puntas de mis dedos con una extraña excitación que no logro explicar. Una inesperada sensación me obliga a levantar la vista y voltear hacia no sé dónde.
Tic Tac.
Apareces tú en las escaleras. Un enigmático ardor recorre mi columna, haciendo que un sutil cosquilleo se apodere de mis labios y que mi piel cobre vida propia.
Mis labios se entreabren para proferir una palabra que jamás saldrá y que cae de mi boca al suelo sin ser escuchada por nadie; ni siquiera por ti.
Me miras tan cercano, como ajeno y solo fijas por un segundo la vista en mí, para que tus labios formen la palabra: Hola; sin que de ellos salga sonido alguno, después nuevamente te volteas y miras al frente como si ni siquiera me hubieras visto.
Levanto la mano en un gesto automático para darte respuesta, pero a ti ya no te importa.
Tic... Oscuridad. Muerte.
Con un gemido silencioso algo se desquebraja en mi interior volviéndose añicos.
La fría nebulosa se vuelve solida y se atasca en mi garganta, quebrándose y volviéndose hirientes astillas.
El minuto muerto se vuelve eterno y resbala por mi mejilla en su húmeda tumba.
