El agua suena bajo mis pies, me recorre la piel y resbala por mi espalda besando las heridas que se encuentran en ella.
Los restos de lo que alguna vez fueron alas cuelgan dolorosamente tras de mí, me siento palidecer poco a poco. Debilitarme a cada paso que doy.
El sonido de la lluvia al chocar contra las hojas de los arboles es apenas un consuelo y distracción para mi mente. Los fragmentos de imágenes y sonidos pasan por mí mente, trayendo consigo la añoranza de una antigua felicidad ya perdida.
Fue mi culpa…
Pero justamente así debía de ser. Hice todo para que me odiaras. Absolutamente todo lo necesario para que no fuera más que un amargo recuerdo, para que no desearas saber de mí nuevamente. Sin embargo, sin poder escapar de mis últimos deseos egoístas me arrepiento. Me arrepiento de no tener el calor de tu abrazo, el dulce sabor de tus labios sobre los míos, la ternura de aquellas caricias delicadas.
No fui capaz de hacer nada más por ti más que huir. Huir para que no me vieras así. Huir para que jamás vertieras tus lágrimas sobre mi lecho. Hubiera deseado tener más tiempo. Fingir que todo lo que estaba a nuestro al redor estaba bien. Que lo nuestro era tan normal…
Pero no podíamos huir de eso. Lo realidad nos apreso con su cruel garra hasta provocar heridas irreversibles en nosotros. Los corazones de dos seres marcados por una terrible coincidencia. La misma que simplemente retraso lo inevitable. Que me hizo conocer algo dulce y doloroso que me brindó la oportunidad de sonreír una vez más antes de lo inminente.
El cementerio en el que ahora me encuentro yace en sombras. Oscuridad únicamente perturbada por los estáticos fantasmas de las catacumbas que realizan su trabajo como el último descanso de los humanos. No puedo evitar preguntarme si yo encontraré descanso alguno. Supongo que no importa…
Un dolor estremecedor recorre mi cuerpo, provocando un temblor involuntario que hace que el mundo repentinamente este de cabeza. Atroces imágenes aparecen tras mis parpados. Aquella guerra de la que había logrado salvarte.
La oscuridad comienza a posarse sobre mí con la imagen de aquel que logró arrancarme las alas al igual que a muchos de mis hermanos, cuerpos desperdigados con terribles heridas, rostros familiares en los que había logrado ver la vida escapar como un sutil suspiro y el sabor a sangre en mi boca me es aun más perceptible.
Elevó mi rostro a la tormentosa noche. Sé que es muy tarde y que jamás llegará a tus oídos, pero a pesar de eso pronunció las palabras que siempre deseé decirte en los momentos que provoqué tu llanto.
"Lo siento mucho. Te amo…"
Una débil sonrisa curva mis labios mientras a un lado de mí- en la lejanía-veo acercarse el fantasma de tu recuerdo, corriendo hacia mí, extendiendo los brazos con nuevas lágrimas recorriendo tu rostro. Y con un último suspiro antes de que me embargue un sueño eterno abro mis labios para a completar nuestro dulce juego. Las palabras que siempre nos dijimos uno al otro…
"… jamás lo olvides"









