jueves, 2 de abril de 2009

Prisionera de mi


Atrapada en una jaula con la puerta abierta sin deseos de ver la realidad, por miedo a salir y toparme directamente con el suelo, conformándome con la miserable felicidad que me provocan las fantasías de algún día lograr extender mis alas y poder volar.
Atormentándome, asfixiándome con el rencor y la ira; que inunda mi boca, contra aquellos que me encerraron en esta oscura prisión de humo, contra mi misma.

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