viernes, 21 de mayo de 2010

Dormido

El eco de tu voz se disuelve en el aire, junto con el cálido y dulce olor de tu aliento. Las tiernas palabras, cual grácil roce, que pronunciaste se fueron apagando junto con el cerrar de tus ojos que, vencidos por el sueño, dejaron caer su pesado manto sobre los oscuros astros que iluminan mi sendero y me vuelvo loca….
Una locura suave, sutil… fulgurosa, que hace que en cada parte de mi cuerpo que ha sido recorrida por tus caricias vibre por un deseo de ti. Un anhelo de tu sabor y de tu aroma.
Te tengo aquí frente a frente paseando cuidadosamente mi mirada sobre tu cuerpo y tu tierno rostro mientras que la reina Mad, en una de sus tantas travesuras, se ha colado en la privacidad de tu sueño dejando tras de sí, suaves pinceladas de inocencia infantil sobre tu rostro que, en combinación con la pálida luz que lo baña, resalta la delicada belleza del mismo ¡y la envidio tanto! Pues ella; usurpadora de mis deseos, danza por la refulgente oscuridad de tus cabellos, bañándolos de rayos de luna, cubriendo tus largas pestañas con plateada telaraña que proyecta lívidas sombras debajo de tus ojos. Perfumándose con la dulce esencia de tus labios y de tu respiración acompasada.
El encanto de la escena me atrapa y me impulsa a recorrer tu piel con la yema de mis dedos, siempre cuidadosa de no perturbar tus sueños, tan egoísta como para permitirme rozar tus labios con los míos para disfrutar un poco más de ese néctar que se es solo mío.
Entonces enredo mis manos en tu ondulante cabello; me pierdo en la atrayente y frágil aura que te rodea como una invisible burbuja, resquebrajándola con temblorosas manos que te atraen hacia mi cuerpo. Volviéndome ladrona, sí. Ladrona para robar el calor de tu cuerpo, el pueril destello de tus ojos que me miran inquisitivos y la dulzura de tus manos que buscan dar consuelo a un mal que no hay, pero que tu amor busca prevenir por la simple razón de quererme.
Una nerviosa sonrisa se desliza por mi boca y te veo, tal cual eres, diciéndote en un lenguaje mudo cuanto te amo, confesando que eres mi vida y mi alma, entretanto tú me miras confundido al mismo tiempo que un ligero rubor ilumina tus mejillas. Así tus palabras vuelven a arrullar mis sentidos encontrándome con el consuelo de un cálido suspiro, para dejarme caer en el remolino de tu abrazo…

dedicado a mi conejo!!
XD
Martín te amooo

p.d: ¬//////¬ perdón por las falats y demás...

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