¿qué podrías hacer por mí?
Podrías regresar mis pasos,
que el tiempo se vuelva blanco papel,
sobre el que se pueda escribir nuevamente,
que los fantasmas que me persiguen,
jamás salgan de sus trémulas tumbas de recuerdos y temores.
Olvida…
Borra te tu memoria el silencio
de las palabras que jamás fueron dichas
Y que se convirtieron en terrible tortura;
fragmentos del alma rota,
Que corta y desangra la esperanza.
Niega la insensata locura,
Que convirtió en polvo nuestros dedos,
Para ser rastro del tiempo en el santuario que alguna vez veneramos.
Rechaza las tercas oraciones que alzo este torpe peregrino,
Para convertir el manchado anhelo en milagros de santos.
Ensuciando así la pureza del mismo.
Condena!
Sentencia!
Censura!
Maldice con tu bendita lengua,
La vida de este que mancillo la candorosa ternura tuya,
Con crueles lagrimas de tristeza.
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